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Textos libres y cuentos

Nuevo texto de Gabriel: El príncipe Gabri.

Érase una vez un rey que siempre estaba de buen humor. Un día el mayordomo le dijo:

-Señor, el príncipe quiere hablar con usted.

-Dile que pase, respondió el rey.

-Buenos días papá, ayer una niña me dijo una palabrota.

-¿Cómo se llama esa niña? , preguntó el rey.

Esther, respondió el príncipe.

-Pues dile que no te vuelva a insultar, dijo por último el rey.

El príncipe, que se llamaba Gabriel, le dijo a Esther que no le insultara. Esther que era una princesa decidió casarse con el príncipe Gabri. El príncipe dijo que sí. Fin

 

 

 

Nuevo texto de Ana: María y las matemáticas

Había una vez una niña que se llamaba María a la que no le gustaba nada las matemáticas. Na mañana al llegar al colegio su amiga Laura le preguntó:-María , ¿Porqué no te gustan las matemáticas? Y ella le contestó que porque eran demasiado aburridas.

-Me gusta más el lenguaje, dijo María, y en ese momento tocó la sirena. Los dos amigos entraron a la clase y al sentarse en el pupitre se dieron cuenta de que les tocaba matemáticas. Abrió el libro y se imaginó que los números bailaban unos con otros mezclándose y formando las tablas de multiplicar. En ese momento se dio cuenta de que no eran tan aburridas, sino muy divertidas. Desde entonces los libros que más le gustan son los de matemáticas. Fin

!Cuento de Paola! El castillo embrujado.

Érase una vez un castillo embrujado. Una princesa que pasaba por allí decidió entrar en el castillo, dio el primer paso y se cayó. Un príncipe escuchó los gritos y esquivando las trampas llégó hasta una habitación llena de telarañas y al llegar a la ventana escuchó un sonido de tacones y la princesa estaba allí. La princesa se llevó al príncipe a su castillo, se casaron, tuvieron ocho hijos. Cuando se fueron de luna de miel se lo pasaron muy bien y se compraron un castillo grande.


Texto libre de Cristina

 

Érase una vez una ancianita que vivía en el Portil, donde todos los veranos ponían un rastro. Ella iba todos los días y se compraba ropa, chanelas, zapatos y cualquier cosilla que veía. Una vez quiso comprarse una pulsera y preguntó cuánto valía. Como era rica pensó que tenía dinero, pero cuando abrió el monedero vio que no tenía ni un céntimo y se puso la pobre mala. Al final se quedó en su caso sola y cuando las amigas le preguntaron si quería tomar café ella respondía que no y ya nunca volvió a presumir de que era pobre. Fin

Nuevo texto de Alberto Ponce: Halloween y el fantasma.

En una fría y lluviosa noche de Halloween en un castillo vivía un fantasma con poderes mágicos. Cada vez que alguien entraba en el castillo se encendían las luces.

Un día llamaron a la puerta, una voz dijo:

-Soy el rey y voy a entrar por las buenas o por las malas.

Al final el rey mató al fantasma.

Fin